Las importaciones ya abastecen aproximadamente el 70% del mercado textil argentino, según datos difundidos por representantes del sector, que expresaron su preocupación por el avance de los productos extranjeros y el impacto que genera sobre la producción nacional.
Desde la industria textil denunciaron la existencia de una “competencia fraudulenta” y cuestionaron las condiciones en las que ingresan determinados productos al país. Según señalaron, esta situación dificulta la actividad de las empresas locales y afecta especialmente a quienes producen bajo las normas vigentes.
El sector sostiene que el aumento de las importaciones se produjo en un contexto de fuerte presión sobre las fábricas argentinas. A la caída de la demanda interna se suman los mayores costos operativos y las dificultades para sostener los niveles de producción y empleo.
Los representantes de la industria también advirtieron sobre las diferencias entre los productos nacionales y los importados en materia de controles, condiciones laborales y obligaciones tributarias. En ese sentido, reclamaron que exista una competencia equilibrada para evitar que las empresas locales queden en desventaja.
El avance de las importaciones genera inquietud por sus posibles consecuencias sobre toda la cadena textil, que incluye la producción de fibras, hilados, telas, confección y comercialización. Desde el sector remarcaron que una mayor presencia de productos extranjeros puede profundizar el cierre de establecimientos y la pérdida de puestos de trabajo.
Ante este escenario, la industria textil pidió revisar las condiciones del mercado y reforzar los controles sobre las operaciones de importación. El objetivo, señalaron, es garantizar reglas claras y evitar prácticas que consideren fraudulentas o perjudiciales para la producción nacional.











