Aunque San Valentín mueve corazones y ventas, el verdadero pico del año para las florerías argentinas llega en octubre. El Día de la Madre duplica la demanda y convierte a las florerías en un torbellino de pedidos, colores y emociones.
Si bien febrero es sinónimo de romance, el negocio de las flores tiene un verdadero campeón: el Día de la Madre. Así lo afirma Andrea Elizabeth, dueña de la florería Elvira Contreras, quien asegura que ninguna fecha supera a esa jornada. “El día de la mamá es cuando más flores se venden. Es impresionante”, contó.
Esta tendencia no es solo local. Según datos de cámaras floristas y asociaciones del sector en Argentina, el Día de la Madre representa entre el 30% y el 40% de las ventas anuales de muchas florerías. La demanda supera incluso a fechas fuertes como San Valentín, el Día de la Mujer o la llegada de la primavera.
Andrea lo vive cada año: “Algunos llevan flores para regalar y otros para visitar a sus mamás. Es el día que más lloré se ven”, dice, destacando la carga emocional que tiene la fecha. Las flores más elegidas suelen ser las rosas, los lilium, los claveles y los ramos mixtos, que combinan colores y aromas. La variedad de precios y estilos permite que cada cliente encuentre algo especial para homenajear a su mamá.
La florería, ubicada en Urquiza 896, ofrece además combos con chocolates, peluches y arreglos personalizados. Andrea trabaja con catálogo y pedidos por WhatsApp, lo que facilita la organización en una fecha donde cada minuto cuenta.
El Día de la Madre no solo mueve ventas: moviliza recuerdos, emociones y homenajes. Y en cada flor, viaja un mensaje que no necesita palabras.










