En diálogo con este medio, el economista Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, analizó la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC y el trasfondo político que rodea la decisión del Gobierno de no implementar la nueva metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Asiain explicó que el conflicto no surgió de un día para otro, sino que se arrastra “desde el inicio de la gestión Milei”, cuando comenzó la discusión sobre la actualización de la canasta con la que se mide la inflación. Según detalló, la nueva estructura de consumo —con mayor peso de los servicios— estaba lista para aplicarse, pero el Gobierno decidió postergarla porque “iba a arrojar un índice más alto”.

El economista sostuvo que Lavagna, de perfil técnico, defendía la necesidad de actualizar la metodología, mientras que el Ejecutivo prefería mantener la canasta vieja para evitar un impacto político negativo. “Cuando se altera una decisión técnica por conveniencia política, la credibilidad estadística queda debilitada”, advirtió.

Asiain recordó que situaciones similares ocurrieron en el pasado y que, una vez que se abre la puerta a modificar criterios técnicos por razones políticas, “es difícil poner un límite”. Por eso insistió en la necesidad de avanzar hacia un INDEC con mayor autonomía para evitar presiones de cualquier gobierno.

Consultado sobre la inflación real, Asiain afirmó que “hace un año que no baja” y que, lejos de consolidarse una desinflación, los precios muestran una tendencia ascendente desde hace varios meses. Atribuyó este comportamiento al cambio en el régimen cambiario y a la volatilidad del dólar, que “empuja los precios hacia arriba”.

También analizó el impacto social del actual modelo económico, que —según dijo— genera ganadores y perdedores muy marcados. Señaló que los trabajadores del sector público y los empleos ligados al mercado interno son los más afectados, mientras que sectores como el petróleo, la minería y algunas actividades exportadoras muestran mejores resultados.

Finalmente, Asiain vinculó parte del apoyo social al Gobierno con fenómenos culturales y comunicacionales más amplios, asociados a nuevas formas de consumo de información y a la influencia de discursos globales de derecha radical.

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