Brasil, Chile y Japón cuestionaron la nueva política arancelaria anunciada por Estados Unidos y adelantaron que buscarán revertir las medidas a través de negociaciones diplomáticas y comerciales. La decisión de la administración de Donald Trump, que impone nuevos gravámenes a las importaciones de más de 60 países, generó preocupación por su impacto en el comercio internacional y reavivó las tensiones entre Washington y varios de sus principales socios comerciales. 

El gobierno de Brasil fue uno de los más críticos frente a la medida y advirtió que los nuevos aranceles perjudican el intercambio bilateral. Desde Brasilia señalaron que analizarán todas las herramientas disponibles para defender los intereses de sus exportadores y no descartaron recurrir a organismos internacionales si las negociaciones con Estados Unidos no prosperan. 

Chile también expresó su rechazo al nuevo esquema comercial y manifestó su intención de abrir un canal de diálogo con las autoridades estadounidenses para reducir el impacto sobre sus exportaciones. Las autoridades chilenas sostuvieron que la medida contradecía el espíritu de cooperación económica entre ambos países y remarcaron la importancia de preservar un comercio basado en reglas claras y previsibles. 

Por su parte, Japón calificó los aranceles como una decisión que podría afectar las cadenas globales de suministro y la estabilidad del comercio internacional. El gobierno japonés confirmó que continuará las conversaciones con Washington con el objetivo de obtener revisiones o excepciones para los productos alcanzados por las nuevas tarifas. 

La nueva política comercial de Estados Unidos entró en vigor este viernes y reemplazó el arancel temporal del 10% que regía desde comienzos de año. El esquema contempla gravámenes de entre el 10% y el 12,5%, dependiendo del país y del tipo de producto, bajo el argumento de fortalecer los controles sobre las cadenas de producción vinculadas al trabajo forzoso. 

La reacción de Brasil, Chile y Japón se suma a la preocupación expresada por otros gobiernos y analistas, que advierten sobre una posible escalada de la guerra comercial y sus consecuencias para la economía global. En ese contexto, varios países ya anticiparon que buscarán abrir instancias de negociación para evitar que las nuevas barreras comerciales afecten el flujo de exportaciones y el crecimiento económico.