En declaraciones a un medio local, Pablo Arias, padre de Tomás, el niño que murió tras ser atropellado en La Merced, volvió a cuestionar al intendente Javier Wayar y denunció presuntas amenazas contra vecinos y empleados municipales que acompañan el reclamo de justicia.
Según sostuvo, algunas personas que se manifestaron en apoyo a la familia habrían sufrido represalias laborales. “Hay mucha gente que está siendo amenazada. Por ejemplo, había personas que trabajan en el municipio y ya fueron suspendidas”, afirmó. También indicó que no pudo contactarse con esos trabajadores y deslizó que podrían haber sido presionados para no hablar: “No me pude contactar con la gente que fue suspendida. No sé si también la amenazaron para que no hablen nada”.
En ese contexto, pidió a quienes atraviesan estas situaciones que pierdan el miedo y se acerquen a contar lo sucedido. “Le dije a la gente que no tengan miedo. Me gustaría hablar con ellos personalmente para que me expliquen qué pasó y quiénes son las personas que están amenazando”, expresó.
Arias también rechazó que el jefe comunal haya sido víctima de amenazas y fue contundente en sus críticas: “El intendente es un cara rota, todo el tiempo se contradice. Nosotros estamos haciendo una marcha pacífica y en ningún momento mandé amenazas a nadie”.
Por último, reiteró el pedido de justicia, confirmó que el conductor acusado permanece detenido y reclamó que siga en esa condición. “Quiero que pague lo que tenga que pagar y que esté tras las rejas”, dijo, y cerró con una frase cargada de dolor: “La vida de mi hijito no nos la va a devolver nadie”.










