Los combustibles volvieron a subir en Salta y el impacto ya se siente con fuerza entre quienes dependen del auto o del transporte para trabajar. En una estación de servicio ubicada en Bicentenario y Alsina, la nafta premium superó por primera vez los $2.000, alcanzando los $2069 por litro, mientras que la nafta súper trepó a $1934, quedando peligrosamente cerca de ese mismo umbral.
El nuevo cuadro tarifario también golpea al diésel: el Infinia Diésel pasó a $2199, y el Diésel 500 se ubica en $2049, consolidando una nueva escalada en la capital salteña.
El aumento llega apenas días después del último ajuste. El 5 de marzo, la súper se vendía a $1810, la Infinia a $1982, la Infinia Diésel a $2089 y el Diésel 500 a $1909. En poco más de una semana, la súper subió más de $120 por litro, mientras que la premium finalmente rompió la barrera simbólica que se venía anticipando.
La situación genera preocupación entre automovilistas, transportistas y sectores productivos, que advierten que cada incremento se traslada al costo de vida, al precio del transporte y a los productos básicos. Con un panorama económico inestable, el combustible vuelve a convertirse en un termómetro del bolsillo salteño.










