Estados Unidos prolongó la tregua por tres semanas tras negociaciones históricas en Washington. Persisten tensiones por la postura de Hezbollah y la presencia militar en el sur libanés.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la extensión por tres semanas del alto el fuego entre Israel y Líbano, vigente desde el 16 de abril. La medida fue confirmada tras una reunión en la Casa Blanca con representantes de ambos países.

El mandatario calificó el encuentro como “muy histórico” y señaló que la tregua, que originalmente era de diez días, se mantendrá hasta mediados de mayo mientras continúan las negociaciones para un acuerdo de paz permanente.

Negociaciones directas tras décadas

La reunión representó la segunda ronda de conversaciones directas entre Israel y Líbano en más de 30 años. Participaron altos funcionarios, entre ellos el vicepresidente estadounidense JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, junto a diplomáticos de ambas naciones.

Trump destacó el avance del diálogo y expresó su intención de recibir próximamente al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al presidente libanés, Joseph Aoun, para profundizar las negociaciones.

Un conflicto con alto costo humano

El acuerdo busca frenar una escalada que dejó miles de víctimas. Según datos internacionales, el conflicto reciente provocó más de 2.300 muertes en Líbano y el desplazamiento de más de un millón de personas.

Las hostilidades incluyeron bombardeos, operaciones terrestres y ataques con cohetes y drones, en un contexto de creciente tensión regional vinculado a Irán.

Actualmente, el ejército israelí mantiene presencia en una franja del sur libanés, un punto clave en las negociaciones.

El rol de Hezbollah y las tensiones

Uno de los principales obstáculos para un acuerdo definitivo es la postura de Hezbollah, que rechazó las negociaciones y advirtió que no acatará ningún pacto surgido de este proceso.

Desde el inicio de la tregua, se registraron múltiples incidentes, incluyendo lanzamientos de cohetes y ataques con drones, lo que pone en duda la estabilidad del cese al fuego.

Por su parte, el gobierno libanés condiciona cualquier acuerdo final a la retirada total de las tropas israelíes de su territorio.

Escenario abierto

Estados Unidos busca posicionarse como mediador clave en la región, promoviendo un acuerdo que garantice seguridad para Israel y estabilidad para Líbano.

Sin embargo, las diferencias entre las partes y la influencia de actores armados no estatales mantienen el escenario abierto y con alta incertidumbre.