Irán anunció la reapertura total del estrecho de Ormuz en el marco del alto el fuego vigente en Medio Oriente, habilitando nuevamente el paso de buques mercantes por uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.

La decisión fue comunicada por autoridades iraníes, que señalaron que la medida se mantendrá mientras dure la tregua, en línea con una estrategia que busca aliviar tensiones y reactivar el comercio marítimo en la zona.

El impacto en los mercados fue inmediato: el precio internacional del petróleo registró una fuerte caída, con bajas cercanas al 10% en pocas horas, luego de semanas de subas impulsadas por el conflicto y el bloqueo del paso marítimo.

El estrecho de Ormuz es clave para el comercio global, ya que por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento tiene efectos directos sobre la economía internacional.

Si bien la reapertura genera expectativas de distensión, el escenario sigue siendo frágil y condicionado por las negociaciones en curso, en un contexto donde la estabilidad del suministro energético continúa dependiendo de la evolución del conflicto.