El proyecto de reforma electoral comenzará a debatirse la próxima semana en la Cámara de Diputados, en medio de un clima político marcado por tensiones y posturas enfrentadas.

La iniciativa propone cambios profundos en el sistema electoral salteño, con una modificación clave en la Ley 6444: pasar de un esquema de listas individuales a uno que prioriza la suma de votos por frentes o alianzas. 

En la práctica, esto implica que los votos de distintas listas dentro de un mismo espacio se acumulan, y que la fuerza más votada define la elección, consagrando a la lista interna con mayor respaldo.

Desde el oficialismo sostienen que la reforma busca “ordenar la competencia” tras la eliminación de las PASO y fortalecer la representación política, además de consolidar mayorías y mejorar la gobernabilidad.

Sin embargo, desde la oposición advierten que el mecanismo guarda similitudes con la derogada ley de lemas, y alertan que podría favorecer a estructuras con múltiples listas, diluir candidaturas individuales y beneficiar estrategias de continuidad en el poder.

El proyecto también incluye cambios en otras normas, como la reducción de plazos electorales, la flexibilización de alianzas y mayores exigencias para la creación de partidos.