La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a profundizar su enfrentamiento con el presidente Javier Milei y cuestionó con dureza un mensaje que el mandatario compartió en la red social X. «Me preocupa profundamente que el Presidente replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior», escribió, en uno de los cruces más fuertes entre ambos desde el inicio de la interna en el oficialismo.

La reacción de Villarruel se produjo luego de que Milei republicara una publicación de la diputada oficialista Lilia Lemoine, en la que se la vinculaba políticamente con la legisladora Marcela Pagano y con sectores del peronismo. La vicepresidenta negó esas acusaciones y cuestionó que el jefe de Estado les diera difusión desde su cuenta personal. 

En otra respuesta a usuarios de X, la titular del Senado elevó el tono de sus críticas al señalar que «el presidente de la Nación no puede haber tuiteado semejante estupidez». Además, desafió al mandatario a presentar pruebas que respalden las acusaciones difundidas en redes sociales y apuntó directamente contra Lemoine, a quien calificó con duros términos. 

El episodio se suma a una serie de enfrentamientos públicos que mantienen Milei y Villarruel desde hace meses, marcados por diferencias en torno a decisiones políticas, votaciones en el Senado y declaraciones cruzadas entre la vicepresidenta y referentes del núcleo duro de La Libertad Avanza. La relación entre ambos atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión desde que asumieron el Gobierno. 

Las declaraciones también reavivaron el conflicto interno dentro del oficialismo, ya que se produjeron pocas horas después de que el Presidente volviera a respaldar públicamente a Lilia Lemoine. Desde el entorno de Villarruel sostienen que la vicepresidenta busca responder únicamente cuando considera que se difunden afirmaciones falsas sobre su persona, mientras que desde la Casa Rosada evitaron hacer comentarios sobre el nuevo intercambio. 

El nuevo cruce deja nuevamente expuesta la fractura entre el Presidente y su vicepresidenta, una relación que se ha deteriorado progresivamente durante el último año. Mientras el Gobierno intenta avanzar con su agenda legislativa y económica, las diferencias internas continúan trasladándose al plano público y alimentan la incertidumbre sobre la convivencia política dentro del Ejecutivo.