Los ataques israelíes y las órdenes de evacuación masiva provocaron que casi 700.000 personas abandonaran sus hogares en el Líbano en poco más de una semana, según informó la ONU. Solo en las últimas 24 horas, más de 100.000 personas se registraron como desplazadas, un ritmo que supera al de 2024.

“Se han trastornado vidas a gran escala”, afirmó Karolina Lindholm Billing, representante del ACNUR en el Líbano. Desde Beirut, la funcionaria explicó que los bombardeos y las advertencias de evacuación en decenas de localidades obligaron a miles de familias a huir “en cuestión de minutos”.

El conflicto se intensificó luego de que Hezbollah atacara Israel en respuesta al asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khamenei, en operaciones atribuidas a Estados Unidos e Israel. En este contexto, el presidente libanés Joseph Aoun acusó al grupo armado de intentar “derrumbar” el Estado y expresó su disposición a entablar “negociaciones directas” con Israel. Las autoridades libanesas informaron que desde el 2 de marzo los ataques israelíes dejaron 486 muertos y 1.313 heridos, entre ellos 84 niños, según datos de UNICEF.

Unos 120.000 desplazados se refugiaron en centros colectivos, mientras que miles más buscan alojamiento con familiares o continúan en tránsito. Muchos de ellos ya habían sido desplazados durante las hostilidades de 2024 y huyeron nuevamente “sin casi nada”, según ACNUR.
La crisis también generó un movimiento inverso hacia Siria: más de 78.000 sirios regresaron a su país desde el inicio de la escalada, junto con 7.700 libaneses que cruzaron la frontera.

ACNUR advirtió que sus operaciones en el Líbano cuentan con solo un 14 % de financiación, por lo que pidió una “solidaridad internacional rápida y sostenida” para atender la emergencia. “Cada día que continúa este conflicto, se inflige más sufrimiento a cientos de miles de civiles”, alertó Lindholm Billing.