El conflicto salarial entre la Policía de Jujuy y el gobierno de Carlos Sadir escaló en las últimas horas, luego de que los uniformados se manifestaran frente a la Casa de Gobierno con fuertes críticas, empujones y hasta cascotes contra sus propios colegas que custodiaban el edificio. La protesta, que reunió a agentes activos, retirados y familiares, derivó en una denuncia penal presentada por el Ejecutivo provincial.

Según relató Cecilia Mamaní, familiar de un efectivo, tras una reunión con funcionarios se presentó un petitorio formal que exige un 35% de aumento al sueldo básico y mejoras en adicionales. El gobierno, afirmó, ofreció una contrapropuesta sin porcentajes concretos pero con revisión de distintos ítems salariales, y anunció la conformación de una mesa técnica de diálogo que volvería a reunirse dentro de dos semanas.

El comisario retirado Daniel Romero, vocero de uno de los grupos reclamantes, confirmó que hubo una promesa verbal de elevar el salario de un agente de 900.000 a 1.400.000 pesos, un incremento del 55,5%. “Estamos de acuerdo, pero queremos que sea por escrito”, advirtió. También anticipó que, si no hay una respuesta formal, podrían instalar carpas en la Plaza Belgrano y sostener la protesta.

El conflicto se originó tras un decreto que otorgó aumentos adicionales al CEOP y subas de hasta el 75% para personal jerárquico, lo que generó malestar entre los subalternos y derivó en una movilización conjunta con otros estatales.
Mientras Sadir acompaña a Javier Milei en su gira por Estados Unidos, el gobierno provincial denunció “sectores violentos” que buscan “escalar en vandalismo y caos”. Sin embargo, desde distintos sectores políticos cuestionaron la gestión de la crisis. El diputado del FIT, Alejandro Vilca, criticó que se ofrezca a la policía un aumento “tres veces mayor” al de los estatales, mientras que Manuel Quintar, de La Libertad Avanza, pidió el regreso urgente del gobernador para encarar el conflicto salarial con policías, docentes y otros trabajadores públicos.

La tensión continúa y el clima en la capital jujeña sigue cargado, a la espera de una respuesta oficial que calme el malestar dentro de la fuerza.