El Foro de Observación de la Calidad Institucional de Salta (FOCIS) manifestó su profunda preocupación por las amenazas realizadas por estudiantes en distintos colegios de la provincia y del país. En entrevista con nuestro medio, el profesor Ramiro Maldonado Claure, miembro del foro, sostuvo que estos hechos no deben ser reducidos a simples delitos, sino que requieren un abordaje integral y profesional.

Claure explicó que las intimidaciones y mensajes difundidos por los jóvenes son, en realidad, un pedido de ayuda. “Los chicos no sólo intimidan: están enviando un mensaje claro. «No debemos estigmatizarlos, sino escucharlos y actuar con inteligencia”, afirmó. Para el docente, detrás de cada amenaza se esconde la vulnerabilidad de adolescentes que absorben la violencia de su entorno familiar, social y político.

Un entorno violento

El profesor advirtió que el lenguaje agresivo utilizado en la política y en algunos medios de comunicación influye directamente en los estudiantes, quienes lo reproducen en la escuela. “La sociedad argentina vive un clima de violencia que los chicos absorben como una esponja. Eso se refleja en las aulas”, señaló.

Desde el FOCIS se reclama que el Ministerio de Educación y el Gobierno provincial asuman el tema con seriedad y valentía, evitando respuestas improvisadas o punitivas. Claure insistió en que la judicialización no es suficiente y que se necesitan equipos interdisciplinarios capaces de interpretar los mensajes implícitos y prevenir situaciones de mayor riesgo.

El Foro de Observación de la Calidad Institucional de Salta (FOCIS) manifestó su profunda preocupación por las amenazas realizadas por estudiantes en distintos colegios de la provincia y del país. En entrevista con nuestro medio, el profesor Ramiro Maldonado Claure, miembro del foro, sostuvo que estos hechos no deben ser reducidos a simples delitos, sino que requieren un abordaje integral y profesional.

Claure explicó que las intimidaciones y mensajes difundidos por los jóvenes son, en realidad, un pedido de ayuda. “Los chicos no sólo intimidan: están enviando un mensaje claro. No debemos estigmatizarlos, sino escucharlos y actuar con inteligencia”, afirmó. Para el docente, detrás de cada amenaza se esconde la vulnerabilidad de adolescentes que absorben la violencia de su entorno familiar, social y político.

El profesor advirtió que el lenguaje agresivo utilizado en la política y en algunos medios de comunicación influye directamente en los estudiantes, quienes lo reproducen en la escuela. “La sociedad argentina vive un clima de violencia que los chicos absorben como una esponja. Eso se refleja en las aulas”, señaló.

Las amenazas son un pedido de ayuda

Desde el FOCIS se reclama que el Ministerio de Educación y el Gobierno provincial asuman el tema con seriedad y valentía, evitando respuestas improvisadas o punitivas. Claure insistió en que la judicialización no es suficiente y que se necesitan equipos interdisciplinarios capaces de interpretar los mensajes implícitos y prevenir situaciones de mayor riesgo.

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