El Senado comenzará el debate de la reforma electoral en un clima político cargado de tensiones, con dos temas que concentran la disputa central: la continuidad o eliminación de las PASO y el avance del proyecto de Ficha Limpia, que vuelve a dividir aguas entre oficialismo y oposición.
En este escenario, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich aparece como una de las principales voces dentro del oficialismo a favor de acelerar cambios en el sistema electoral. Su postura, alineada con sectores duros del Gobierno, impulsa la eliminación de las PASO como parte de una reconfiguración más amplia de las reglas de competencia política.
La discusión no se limita a lo técnico, sino que está atravesada por fuertes definiciones políticas. Mientras Bullrich y su sector plantean la necesidad de “ordenar” el sistema electoral y reducir instancias de votación intermedia, otros espacios advierten que los cambios podrían alterar el equilibrio entre fuerzas y condicionar futuras elecciones.
En paralelo, el proyecto de Ficha Limpia suma otro punto de fricción, ya que establece restricciones para candidatos con condenas judiciales, lo que genera apoyo en parte de la oposición pero también resistencias en distintos bloques legislativos.
Con este panorama, el debate en el Senado se perfila como uno de los más sensibles del año, donde las negociaciones cruzadas, las diferencias internas y el rol de figuras como Bullrich serán determinantes para definir el rumbo de la reforma electoral.










