La ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en la misa en homenaje al papa en Luján volvió a profundizar las tensiones dentro del Gobierno y generó fuertes críticas desde el entorno presidencial.

Desde la Casa Rosada calificaron el faltazo como un “papelón” y consideraron que la decisión no fue casual. Según fuentes oficiales, interpretaron que la vice buscó “dar un mensaje mediático” en medio del creciente distanciamiento con el presidente Javier Milei.

El episodio ocurrió durante la ceremonia central en la Basílica de Luján, donde se conmemoró el aniversario del fallecimiento del papa Francisco. Villarruel, que figuraba en agenda, decidió no asistir y argumentó que el acto estaba “politizado”.

Desde su entorno defendieron la decisión y señalaron que optó por participar en otra actividad religiosa, además de cuestionar la presencia de dirigentes a los que definió como “lo peor de la casta política”.

El episodio volvió a dejar expuesta la interna dentro del oficialismo, en una relación que atraviesa un momento de fuerte deterioro y que suma nuevos capítulos de tensión entre la vicepresidenta y el núcleo del Gobierno.