Con la temporada de virus respiratorios en marcha, especialistas destacan el impacto de la inmunización durante el embarazo para prevenir cuadros graves en lactantes.

En el inicio de la temporada alta de enfermedades respiratorias, especialistas resaltan el impacto positivo de la vacuna contra la bronquiolitis, una estrategia sanitaria que ya muestra resultados concretos en la reducción de internaciones en bebés.
La médica infectóloga y epidemióloga Teresa Strella explicó que esta enfermedad es causada principalmente por el Virus Sincitial Respiratorio, uno de los principales responsables de infecciones respiratorias en lactantes.
“Si bien muchos casos son leves, entre un 20% y un 30% puede evolucionar a cuadros más graves como bronquiolitis o neumonía”, detalló la especialista. Los síntomas más frecuentes incluyen dificultad para respirar, fiebre, secreción nasal y rechazo a la alimentación.
Cómo funciona la vacuna
La vacuna fue incorporada al calendario nacional en 2024 y se aplica a personas gestantes entre las semanas 32 y 36 de embarazo. Su objetivo es transferir anticuerpos al bebé antes del nacimiento, brindándole protección en los primeros meses de vida, cuando su sistema inmunológico aún es inmaduro.
“El bebé nace protegido porque recibe las defensas de la madre a través de la placenta”, explicó Strella.
Resultados comprobados
Según datos del estudio BERNI, desarrollado en Argentina, esta estrategia logró reducir hasta un 80% las internaciones en bebés menores de tres meses. También se observó un impacto significativo en niños de hasta seis meses.
La especialista remarcó que se trata de una vacuna segura, gratuita y obligatoria, que no requiere orden médica previa. “Es una herramienta clave para prevenir cuadros graves”, sostuvo.
Prevención y contexto sanitario
A dos años de su implementación, los profesionales de la salud ya registran una disminución en los casos graves, internaciones y complicaciones asociadas a la bronquiolitis.
Además de la vacunación, recomiendan reforzar medidas de prevención como el lavado frecuente de manos, la ventilación de ambientes y evitar el contacto de los bebés con personas que presenten síntomas respiratorios.









