Francia confirmó el primer caso de ébola detectado en Europa desde el inicio del actual brote registrado en África central. Se trata de un médico humanitario que regresó recientemente de una misión en la República Democrática del Congo, donde la enfermedad ya provocó cientos de muertes y más de mil contagios. Las autoridades sanitarias francesas informaron que el paciente se encuentra estable y permanece aislado bajo estrictos protocolos de bioseguridad.
El Ministerio de Salud francés detalló que el profesional fue trasladado a una unidad especializada en enfermedades infecciosas de alta complejidad apenas ingresó al país. Además, se inició una investigación epidemiológica para identificar a todas las personas que pudieron haber tenido contacto con él, quienes deberán cumplir un aislamiento preventivo de 21 días.
La Organización Mundial de la Salud declaró en mayo una emergencia sanitaria internacional por el brote de ébola que afecta principalmente a la República Democrática del Congo y que también registra casos en Uganda. El virus corresponde a la variante Bundibugyo, una cepa para la que actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico.
Pese a la alarma generada por la noticia, las autoridades europeas insistieron en que el riesgo para la población general es muy bajo. El ébola no se transmite por vía aérea, sino por contacto directo con fluidos corporales infectados, lo que permite controlar los contagios mediante medidas de aislamiento y rastreo de contactos.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades señaló que se mantiene un monitoreo constante de la situación y recomendó extremar las precauciones para quienes viajen a zonas con circulación activa del virus. Mientras tanto, Francia reforzó los controles sanitarios y puso en marcha todos los protocolos previstos para este tipo de enfermedades.
La confirmación del caso encendió las alarmas a nivel internacional y volvió a poner el foco sobre el brote que atraviesa África central, considerado uno de los más importantes de las últimas décadas. Sin embargo, los especialistas remarcan que la rápida detección y las medidas implementadas reducen considerablemente las posibilidades de una propagación en Europa.









