El presidente Javier Milei finalmente no viajará a Washington para participar de las celebraciones por el Día de la Independencia de Estados Unidos, previstas para el 4 de julio. Desde la Casa Rosada aseguraron que el viaje “nunca estuvo confirmado” y explicaron que el mandatario decidió permanecer en el país para concentrarse en la agenda política y en el impulso de las principales reformas legislativas del Gobierno.
La decisión se tomó en medio del reordenamiento interno que siguió a la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete y la asunción de Diego Santilli. El oficialismo considera prioritario fortalecer la coordinación con gobernadores, legisladores y aliados para avanzar con proyectos como la reforma electoral, el Súper RIGI, la Ley Hojarasca, la reforma de propiedad privada y otros expedientes pendientes en el Congreso.
Pese a la suspensión del viaje, el Gobierno descartó que exista un cambio en la relación con Estados Unidos. En Balcarce 50 remarcaron que el vínculo con la administración de Donald Trump continúa siendo una prioridad de la política exterior y adelantaron que buscarán concretar un nuevo encuentro entre ambos mandatarios antes de fin de año, posiblemente en el marco de una conferencia de la CPAC u otro evento internacional.
Como gesto de respaldo a Washington, Milei participó el martes en la celebración organizada por la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, donde compartió la ceremonia con el embajador Peter Lamelas, miembros del Gabinete, gobernadores, empresarios y diplomáticos. Desde el Ejecutivo interpretaron esa presencia como una señal suficiente para reafirmar la alianza bilateral.
La decisión de permanecer en Argentina también se suma a la reciente ausencia del Presidente en la cumbre del Mercosur realizada en Paraguay. En ambos casos, el argumento oficial fue priorizar la gestión y consolidar la nueva estructura política del Gobierno tras los cambios en el Gabinete.
Con la agenda internacional momentáneamente en pausa, el Ejecutivo buscará concentrar sus esfuerzos en obtener respaldo parlamentario para las reformas económicas e institucionales que considera claves para la segunda mitad del año, mientras intenta dejar atrás la crisis política que atravesó el oficialismo durante las últimas semanas.










