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La histórica condena del Tribunal Superior contra Jair Bolsonaro por el intento de golpe contra el gobierno de Lula da Silva sacudió los cimientos de la derecha brasileña, que deberá acelerar ahora su proceso de renovación a casi un año de las elecciones presidenciales de octubre de 2026.
Ahora todas las miradas apuntan a sus seguidores que en las últimas semanas intensificaron sus movilizaciones para reclamar una amnistía que debe ser estudiada en el Congreso.
“La condena, desde el punto de vista político, acelera la definición de un sucesor. El grupo precisa definir rápidamente quién será el candidato en las elecciones presidenciales del 4 de octubre del año próximo”, dijo a TN el analista Marco Teixeira, de la Fundación Getulio Vargas de Río de Janeiro.
El favorito es el gobernador del rico estado de San Pablo, Tarcisio de Freitas, uno de los pocos dirigentes que los sondeos ven con posibilidades de derrotar a Lula, que a sus casi 80 años irá por su reelección, en una eventual segunda vuelta.
¿Puede avanzar una amnistía para Jair Bolsonaro?
Los partidarios de Bolsonaro insisten con una amnistía inmediata para su líder, actualmente bajo prisión domiciliaria en su casa de Brasilia. El proyecto para un indulto ya fue presentado en el Congreso.
“Va a continuar la presión por la amnistía. Es una demanda de corto plazo que es difícil que pueda volver a colocarlo en condiciones de ´elegible´“, dijo Teixeira.
Para el analista, el proyecto tiene grandes posibilidades de ser aprobado en Diputados, pero a su juicio naufragaría en el Senado. Incluso, de ser refrendado por ambas cámaras legislativas, podría ser declarado inconstitucional por la justicia. No sería la primera vez.
“Es algo difícil que sea validado por el Superior Tribunal Federal. Cuando Bolsonaro indultó durante su gobierno al diputado de ultraderecha Daniel Silveira, condenado a ocho años de prisión por sus amenazas a las instituciones democráticas, la justicia derrumbó la medida», recordó Teixeira.
Por eso, la apuesta de la derecha brasileña es apuntalar a un sucesor que enfrente a Lula, mientras espera por un incierto indulto futuro.










