A días de las fiestas de fin de año, un fenómeno se expande de punta a punta en el mapa argentino: cada vez más municipios y provincias implementan normativas que prohíben el uso de pirotecnia. La tendencia cobra fuerza ante la inminencia de Navidad y Año Nuevo, donde la tradición de los fuegos artificiales y explosivos comenzó a verse opacada por el avance de campañas de concientización, sanciones económicas de alto impacto y operativos de decomiso.
Luis González, de Padres TEA Salta, estuvo en «Máxima mañana» y reconoció que hay que saber convivir, que no buscan una prohibición total, pero si un respeto por el prójimo y un cuidado tanto de la salud de los chicos, adultos mayores, bebés y mascotas.
Con respecto al trabajo pre fiestas, el referente de TEA Salta comentó que este año se refuerzan con los Bomberos de la Policía de Salta, con quienes se reunieron para conocer como funcionará su operativo.
Es importante dejar en claro que la pirotecnia no genera molestias en las personas con trastorno de espectro autista, sino que también genera dolor. Y esto deriva en muchas secuelas, los fuegos artificiales suelen provocar en muchas personas con ansiedad intensa, miedo y sobrecarga sensorial debido a su hipersensibilidad auditiva y visual. «A veces quieren correr hacia cualquier lugar, a veces también llegan a autolesionarse o darse golpes a si mismo por los ruidos que generan los fuegos artificiales» detalló Luis González.
«Algunos padres alquilan alguna casa lejos de la ciudad, lejos del foco de ruido para poder pasar las fiestas»
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