Hacer las compras dejó de ser rutina: hoy es un golpe al bolsillo. Un informe de la consultora Analytica confirma que llenar un changuito con productos básicos de supermercado ya supera el millón de pesos en mayo, mientras que el salario promedio informado por el INDEC apenas roza los $728 mil. La ecuación es brutal: ni siquiera un sueldo completo alcanza para cubrir una compra mensual típica de clase media.
Las provincias patagónicas concentran los precios más altos. Santa Cruz lidera con $1.013.092, seguida por Chubut, Río Negro y Tierra del Fuego. En el otro extremo, La Rioja, Santa Fe y el Conurbano bonaerense aparecen como las más “baratas”, aunque todas por debajo de los $890 mil.
El golpe más fuerte se siente en productos cotidianos: el aceite de girasol y las galletitas de agua registraron subas generalizadas. En carnes y pollo los precios se mantuvieron más estables, aunque las hamburguesas mostraron incrementos en Río Negro, Santa Cruz y Chubut.
El informe también advierte que en varias provincias el problema no es solo el encarecimiento de la canasta, sino la falta de actualización salarial. En La Rioja, por ejemplo, los sueldos crecieron muy por debajo de la inflación, profundizando la pérdida de poder adquisitivo. En cambio, Catamarca mostró una mejora relativa gracias a un aumento salarial superior al promedio nacional.
La conclusión es cruda: en la economía del gobierno de Javier Milei, llenar el changuito se transformó en un lujo que gran parte de los trabajadores no puede pagar.










