La situación económica golpea cada vez con más fuerza a los hogares que alquilan. En los últimos años, y con mayor intensidad desde 2024, se consolidó un fenómeno que antes era marginal: los inquilinos comenzaron a endeudarse para sostener gastos cotidianos, desde el alquiler hasta los servicios y la comida. Lo que antes se resolvía con ahorros o ayuda familiar, hoy se cubre con préstamos bancarios, cuotas y financiamiento.

Un informe de Tejido Urbano muestra un cambio profundo en la forma en que los hogares administran su economía. La tradicional “economía de amortiguación”, basada en usar ahorros o pedir apoyo a familiares, dio paso a una “economía de financiamiento”, donde el crédito formal ocupa un lugar central para llegar a fin de mes.

Más deuda, menos margen: cómo cambió la vida de los inquilinos

El uso combinado de ahorros y endeudamiento alcanzó su punto máximo en 2024 y luego se estabilizó, pero con un dato clave: el crédito bancario crece más rápido que cualquier otra estrategia.

  • En 2022, solo el 10,6% de los inquilinos recurría a préstamos formales.
  • En 2025, ese número trepó al 18,1%, casi el doble.

Los préstamos familiares o informales se mantienen más estables, pero también muestran un repunte en 2025. En total, el porcentaje de hogares que utiliza al menos un tipo de préstamo pasó del 29,2% en 2022 al 37,4% en 2025.

Si se suman quienes usan ahorros, la cifra es aún más contundente: el 57,6% de los inquilinos necesita algún mecanismo financiero para sostener su economía, frente al 46,2% de tres años atrás.

Ingresos inestables y alquileres en alza: una combinación explosiva

El informe señala que la fragilidad financiera de los inquilinos está directamente vinculada a la calidad de sus ingresos. La mayoría depende de trabajos inestables, informales o con salarios que no acompañan el aumento del costo de vida. A esto se suma el peso creciente del alquiler, que en los grandes centros urbanos se lleva una porción cada vez mayor del ingreso mensual.

La consecuencia es clara: menos hogares pueden cubrir sus gastos sin recurrir a deuda. En 2022, el 53,5% no necesitaba ninguna estrategia financiera. En 2025, ese número cayó al 47%.

AMBA y CABA: donde alquilar es más caro y endeudarse es más frecuente

En las zonas metropolitanas, el fenómeno es aún más marcado.

  • En el AMBA, el 37,9% de los hogares inquilinos usa algún tipo de préstamo.
  • En CABA, el 34% recurre al crédito para sostener gastos básicos.

Si se suman ahorros y deuda, los números son alarmantes:

  • 63,2% de los inquilinos del AMBA utiliza alguna estrategia financiera.
  • 69,7% de los de CABA también lo hace.

El crédito bancario también se dispara:

  • En el AMBA pasa del 9,3% en 2022 al 18,7% en 2025.
  • En CABA sube hasta el 17,9%, luego de una baja inicial.

Aunque el proceso muestra cierta estabilización, el peso de las cuotas y los intereses deja a miles de familias en una situación más vulnerable que años atrás.