La derrota ante Vélez no solo profundizó el derrumbe futbolístico que River arrastra desde la temporada pasada: también detonó una crisis interna que dejó al equipo sin certezas y al cuerpo técnico en estado de shock. Marcelo Gallardo, por primera vez en este segundo ciclo, no garantizó su continuidad y abrió un escenario impensado hace apenas unos meses.

Tras el partido, el silencio en los pasillos de Liniers alimentó versiones de renuncia. Según reveló el periodista Nicolás Distasio, el entrenador comunicó a su círculo íntimo que se tomará 24 horas para “evaluar algunas cuestiones” antes de realizar un anuncio. La señal fue interpretada como un ultimátum personal.

A esa información se sumó el reporte de César Luis Merlo, quien confirmó que el “Muñeco” está efectivamente analizando su continuidad, un hecho inédito en este ciclo marcado por la falta de resultados y la creciente presión externa.

El Monumental, un termómetro que preocupa

En la dirigencia temen que el jueves, cuando River vuelva a jugar en el Monumental, el clima cambie de manera drástica. Distasio deslizó que podría vivirse “una situación diferente”, sugiriendo que por primera vez en años la hinchada podría pedir abiertamente el final del ciclo.

El lunes aparece como un día decisivo. En las oficinas de Figueroa Alcorta ya trabajan sobre escenarios que incluyen la salida del DT en pleno febrero convulsionado, un golpe institucional que nadie imaginaba al inicio de la temporada.