Un mensaje clave: la actividad física es posible a cualquier edad

En diálogo con Máxima Mañana, el profesor Adrián Antonelli, especialista en actividad física para adultos mayores, destacó que el movimiento es una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida en la tercera edad. Aseguró que no existe una edad límite para comenzar a ejercitarse, incluso después de los 70 u 80 años, siempre que la actividad esté adaptada a las posibilidades de cada persona.

Antonelli remarcó que la actividad física es “la terapia más natural, higiénica y económica” para preservar la salud, y que puede realizarse durante toda la vida. Además, subrayó que el ejercicio no solo fortalece el cuerpo, sino que también impacta en lo emocional, lo social y lo intelectual.

Beneficios físicos y emocionales del ejercicio en adultos mayores

El profesor explicó que con el paso del tiempo se pierden capacidades como el equilibrio, la elasticidad pulmonar, la fuerza muscular y la movilidad articular. Sin embargo, estas funciones pueden mejorarse o mantenerse mediante ejercicios moderados y progresivos.

También destacó que la actividad física ayuda a combatir la soledad, la ansiedad y la depresión, factores que afectan con frecuencia a los adultos mayores. “El movimiento es fundamental. El baile, por ejemplo, alimenta el alma y la parte emocional”, señaló, recordando que incluso personas de más de 80 años participan activamente en comparsas y actividades recreativas.

Autonomía, prevención de caídas y adaptación del ejercicio

Antonelli explicó que el ejercicio regular contribuye a que los adultos mayores mantengan su autonomía en tareas cotidianas como bañarse, caminar, subir escaleras o hacer compras. También aclaró un concepto clave: “Primero se quiebra y luego se cae”, haciendo referencia a que muchas fracturas ocurren por fragilidad ósea previa, no solo por el accidente en sí.

Por eso, insistió en la importancia de fortalecer músculos, mejorar el equilibrio y trabajar la movilidad para reducir riesgos. Afirmó que incluso quienes padecen artrosis, osteoporosis, diabetes o hipertensión pueden ejercitarse, siempre con rutinas adaptadas y supervisadas.

El rol de la familia y la motivación diaria

El profesor hizo hincapié en la importancia del acompañamiento familiar. Señaló que hijos y nietos pueden cumplir un papel clave para motivar a los adultos mayores a moverse, salir a caminar o realizar ejercicios simples dentro del hogar.

“Lo importante es que se muevan, como sea. Si no quieren salir, pueden ejercitarse sentados, pararse, girar la cintura, levantarse de la cama… Lo cotidiano también es ejercicio”, afirmó.

Un mensaje final: el movimiento como herramienta de vida

Antonelli cerró la entrevista recordando que el envejecimiento es inevitable, pero la forma en que se transita puede mejorar significativamente con hábitos saludables. “El movimiento es fundamental y ayuda muchísimo”, expresó, alentando a las familias a promover la actividad física como parte de la rutina diaria de los adultos mayores.

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