La tensión diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo luego de que el ministro de Hacienda brasileño, Dario Durigan, respondiera con dureza a las declaraciones del presidente Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva. El funcionario calificó al mandatario argentino de «payaso» y aseguró que la situación económica del país es más delicada que la de Brasil, al remarcar que la inflación, el riesgo país y la deuda pública argentinos son superiores a los indicadores brasileños.

Las declaraciones de Durigan llegaron después de que Milei participara en un acto político en San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, donde llamó a Lula «ladrón», «presidiario» y «basura socialista». Los dichos del Presidente argentino provocaron una fuerte reacción del gobierno brasileño, que convocó al embajador argentino en Brasilia para pedir explicaciones y llamó a consultas a su representante diplomático en Buenos Aires.

En una entrevista con Radio Jornal de Pernambuco, el ministro de Hacienda sostuvo que «el payaso del presidente de Argentina vino a Brasil y habló de Brasil», y comparó la situación económica de ambos países. Según afirmó, Argentina presenta un riesgo país más elevado, una deuda pública superior y una inflación considerablemente mayor que la de Brasil, por lo que cuestionó las críticas de Milei hacia la administración de Lula.

No obstante, Durigan también reconoció que la economía brasileña enfrenta desafíos importantes. Mencionó que el país mantiene tasas de interés elevadas, actualmente en torno al 14,25% anual, aunque descartó que Brasil ingrese en recesión durante este año. Además, defendió las proyecciones oficiales, que prevén un crecimiento del Producto Bruto Interno cercano al 2%, una inflación controlada y una tasa de desempleo próxima al 6%.

La respuesta del ministro de Hacienda se sumó a las críticas expresadas por el canciller Mauro Vieira, quien calificó como «graves e inaceptables» las declaraciones de Milei y advirtió que representaron una injerencia en los asuntos internos de Brasil. Desde Itamaraty insistieron en que la diplomacia debe sostener el diálogo entre ambos países, pese al deterioro del vínculo político generado en los últimos días.

Mientras tanto, la Casa Rosada mantiene su postura de que las diferencias con el gobierno de Lula no deberían afectar la relación comercial entre ambos países, principal socio económico de la Argentina en la región. Sin embargo, la sucesión de cruces entre funcionarios de ambos gobiernos profundizó una crisis diplomática que ya es considerada una de las más tensas de los últimos años entre Buenos Aires y Brasilia.