La creciente tensión en Medio Oriente comenzó a impactar en la organización del Mundial 2026 y encendió las alarmas de las autoridades de seguridad de Estados Unidos, México y Canadá, los tres países que albergarán la competencia. A un año del inicio del torneo, los gobiernos involucrados trabajan en un operativo sin precedentes para prevenir posibles amenazas y garantizar el normal desarrollo del evento deportivo más importante del planeta.

La preocupación aumentó luego de la escalada del conflicto en Medio Oriente y del incremento de alertas internacionales relacionadas con posibles ataques o acciones violentas durante acontecimientos masivos. Frente a este escenario, las autoridades norteamericanas reforzaron los mecanismos de inteligencia y coordinación con organismos de seguridad de distintos países.

El Mundial 2026 contará con una dimensión inédita: participarán 48 selecciones, se disputarán 104 partidos y se espera la llegada de millones de turistas. Debido a esa magnitud, los organizadores consideran que la seguridad será uno de los mayores desafíos logísticos de la historia de los mundiales de fútbol.

Según trascendió, Estados Unidos ya comenzó a diseñar protocolos especiales para estadios, aeropuertos, hoteles, centros de entrenamiento y zonas de concentración de aficionados. Además, se prevé un trabajo conjunto entre fuerzas federales, agencias de inteligencia y organismos internacionales para monitorear cualquier posible riesgo.

Los organizadores aclararon que, por el momento, no existe ninguna amenaza concreta contra el torneo. Sin embargo, reconocen que el contexto geopolítico internacional obliga a extremar las medidas preventivas para proteger a jugadores, delegaciones, periodistas y espectadores.

Mientras avanzan los preparativos deportivos, la seguridad aparece como una de las principales prioridades para los países anfitriones, que buscan garantizar que el Mundial 2026 se desarrolle sin inconvenientes en un escenario internacional cada vez más complejo.