El Gobierno de Uruguay descartó asumir un rol de mediador en la creciente tensión diplomática entre la Argentina y Brasil, originada por los reiterados cruces entre el presidente Javier Milei y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, afirmó que la prioridad debe ser preservar el funcionamiento del Mercosur y promover el diálogo, aunque dejó en claro que Montevideo no impulsará gestiones para acercar posiciones entre ambos mandatarios.
Las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores se produjeron luego de que Milei volviera a calificar a Lula de «ladrón» y «corrupto» durante una entrevista televisiva, lo que profundizó el conflicto diplomático entre ambos países. Brasil respondió con fuertes cuestionamientos y mantuvo el malestar expresado en los últimos días por las descalificaciones del mandatario argentino.
«Este es el momento de pensar más en construir que en confrontar o generar choques internos», sostuvo Lubetkin al participar de un encuentro en Montevideo con candidatos a la Secretaría General de las Naciones Unidas. El canciller remarcó que Uruguay seguirá apostando al fortalecimiento de los mecanismos institucionales del Mercosur y evitará intervenir en un conflicto bilateral que corresponde resolver a la Argentina y Brasil.
El funcionario también advirtió que las diferencias entre los presidentes no deberían afectar el funcionamiento del bloque regional ni el vínculo comercial entre los países miembros. En ese sentido, destacó la importancia de preservar los espacios de integración y mantener abiertos los canales diplomáticos, más allá de las discrepancias políticas entre los gobiernos.
La postura uruguaya se conoce en medio de una escalada de tensión entre Buenos Aires y Brasilia, luego de los cuestionamientos de Milei a Lula y al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. El conflicto derivó en una serie de gestos diplomáticos entre ambos gobiernos y reavivó el debate sobre el impacto que la disputa puede tener en el Mercosur y en la relación comercial entre las dos mayores economías del bloque.
Con esta definición, Uruguay buscó mantener una posición de equilibrio frente al conflicto y ratificó que no asumirá un papel de intermediario. El gobierno de Yamandú Orsi insiste en que la prioridad es preservar la estabilidad institucional del Mercosur y evitar que las diferencias personales entre los mandatarios condicionen la agenda regional.











