Tras completar un histórico sobrevuelo por la cara oculta de la Luna, los cuatro astronautas de la misión Artemis II de la NASA afrontan la etapa final de su regreso a la Tierra.

La tripulación se prepara para el aterrizaje, previsto frente a la costa de California este viernes por la tarde (hora local). En Argentina, el proceso de reingreso comenzará a las 20:53. La llegada al océano Pacífico marcará el cierre de una misión de casi diez días que ya hizo historia: sus integrantes se convirtieron en los seres humanos que más lejos han viajado en el espacio, superando el récord que mantenía la misión Apolo 13 desde hace más de medio siglo.

Sin embargo, el momento más delicado aún está por delante. El reingreso a la atmósfera terrestre representa la fase de mayor riesgo, cuando la cápsula Orión soporta temperaturas extremas producto de la fricción, transformándose en una verdadera bola de fuego.

Según los cálculos, la nave alcanzará una velocidad cercana a los 38.365 kilómetros por hora antes del despliegue del paracaídas. En ese punto crítico, el escudo térmico será clave para garantizar la supervivencia de la tripulación, ya que no existen sistemas de escape ni alternativas una vez iniciado el descenso. El piloto de la misión, Victor Glover, reconoció que esta etapa genera preocupación desde el inicio del entrenamiento en 2023.

Nueva fotografía del hemisferio oculto lunar con la Tierra detrás.

A esta tensión se suma una controversia técnica heredada de la misión no tripulada Artemis I, cuando se detectaron desprendimientos inesperados en el material del escudo térmico que provocaron daños en su superficie. Aunque estos problemas se conocieron públicamente meses después, la agencia sostiene que el sistema es seguro. No obstante, algunos especialistas independientes advierten que podría tratarse de una falla de diseño aún no completamente resuelta.

Desde la NASA defienden la confiabilidad de la nave y aseguran que las simulaciones y márgenes de seguridad son suficientes. Como medida adicional, se diseñó una trayectoria de descenso más pronunciada para reducir el tiempo de exposición al calor extremo.

Más allá de las dudas, Artemis II es una pieza clave en la estrategia de Estados Unidos para recuperar protagonismo en la exploración del espacio profundo frente al avance de China. El programa busca establecer una presencia sostenida en la Luna mediante la futura construcción de una base en la próxima década.

En ese marco, los datos recolectados durante la misión aportarán información de alto valor científico, abriendo nuevas líneas de investigación sobre el origen del sistema solar.

El plan responde a una lógica progresiva: cada misión sienta las bases de la siguiente. Así, Artemis II servirá como preparación para Artemis III, que incluirá una compleja maniobra de acoplamiento en órbita con módulos de alunizaje.

Según el cronograma oficial, el objetivo es concretar en 2028 el regreso de astronautas a la superficie lunar, algo que no ocurre desde 1972. Ese hito será, a su vez, el paso previo hacia una meta aún mayor: el viaje tripulado a Marte.